sábado, 19 de diciembre de 2009
Ella, Él y el otro (que lo trajo el resentimiento)
Lo peor es que ella se moría por estar con ÉL y no con el que estaba.
Definitivamente el resentimiento a veces nos lleva a equivocarnos muy mal.
viernes, 18 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
Algo de mí, algo de él.
Ahora sé que ya no puedo vivir sin tu amor.
lunes, 14 de diciembre de 2009
“Había una vez un niño que llegaba a la escuela siempre tarde. La maestra lo retaba, y el chico, pobre, lloraba.
Un día la maestra le pregunto:
-Eulogio, dime una cosa: ¿por qué llegas siempre tarde?
El jovencito, humillado, bajo la cabeza y empezó a lagrimear. La maestra, lo estimulo a que hablara. Lo acaricio. Le dio un caramelo. Le pregunto de que cuadro de futbol era. Y Eulogio finalmente abrió la boca y dijo:
- Lo que pasa, señorita, que cuando me levanto mama y papa ya se fueron al campo a trabajar, y yo estoy solo, y no encuentro nada, y me demoro mucho buscando, y hasta que recojo todo, llego tarde, eso me pasa.
La señorita lo observo, pensó, le canto el “arroz con leche”, y finalmente le dio este consejo:
- Mira, Eulogio, te voy a regalar un cuaderno, y en ese cuaderno todas las noches antes de ir a dormir anota donde dejas todas las cosas, la ropa, los zapatos, los útiles, la cartuchera, los libros, y a la mañana, cuando te levantas, vas al baño, te cepillas los dientes, bien pero bien a fondo, porque tenemos que luchar contra las caries, y después lo primero que haces es tomar el cuaderno y con él en la mano vas recogiendo las cosas de tu casa, y cuando ya tienes todo a mano, lo pones en la cartera, te sientas a desayunar, que es muy importante, y más vale que tomes leche, por el calcio, y te pones el guardapolvo, llevas la cartera y veras que temprano llegas a la escuela.
Eulogio miro a la señorita, llenos los ojos de elogio y gratitud. Ella bajo el cachete para que él le diera un beso. Pudoroso, le rozo la mejilla. Y volvió a casa contentísimo con el cuaderno que ella le dio.
Llegada la noche todos vieron como Eulogio se afanaba con el cuaderno en la mano y recorría la casa y escribía:
- La cartuchera está en la cocina, al lado de la pileta.
- El libro de lectura esta en el pasillo al baño.
- Los zapatos, uno en el dormitorio, otro bajo el sillón de la abuela.
- El guardapolvo, en el desván.
- El cuaderno de clase a la entrada, bajo la percha.
Y así todo.
Cuando concluyo, contento se fue a la cama y estaba a punto de conciliar el sueño cuando, de pronto, se sacudió, bajo, tomo el cuaderno y escribió:
- Yo estoy en la cama.
Ahora si se fue y se durmió, plácidamente, como nunca.
A la mañana se despertó radiante, primero el baño, después los dientes, con furia creadora, y después tomo el cuaderno y fue recogiendo cada cosa de su lugar. Luego tomo su porción de calcio y finalmente se iba a la escuela, pero se acordó. Miro nuevamente en el cuaderno, y allí estaba escrito:
- Yo estoy en la cama.
Casi se olvidaba. Fue a la cama a buscarse, y no se encontró. Se sentó en el suelo y lloro largamente. Se busco por toda la casa, y no se encontró. Finalmente, desahuciado, llego al colegio más tarde que nunca.
La maestra le pregunto qué pasaba.
Él le conto que había seguido su consejo, y lloriqueando le dijo:
- Encontré todas las cosas, señorita, pero a mí no me encontraba.
Es dificil encontrarse a uno mismo. Puede que a veces uno se encuentre en un momento en el que todo le parece medianamente en ordén.. Pero siempre llega el desorden y ahí es cuando nos empezamos a preguntar ¿Por qué? ¿Para qué?.. y vamos dejando de lado cada vez más nuestra escencia.
Dejemos de preguntarnos y hagamos algo por nosotros. Ésta vida es la que tenemos y si bien no es perfecta, seguro que tiene muchas cosas buenas, que nos gustan y que podemos hacer para estar mejor.. No nos convirtamos en un "trapo de piso" buscando respuestas que no nos sirven.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Que tenga las palabras para describir este blog..
Que encontremos todos el sentido que nos falta,
Que las dudas se escondieran más,
Que los pequeños detalles sean más valorados
Que todos hagamos algo para enfrentar lo que nos pasa
y así lleguemos a cumplir lo que soñamos.
Que el compromiso sea un verdadero compromiso.
Que nos propongamos cosas que nos gusten, pero sobretodo que las cumplamos.
Sería genial regalarnos una sonrisa todos los días, desde las pequeñas cosas que podemos hacer por nosotros.
